(Source: cubrone)

Prayer is that which enables the soul to realize its divinity. Through prayer human beings worship absolute truth, and seek an eternal reward. Prayer is the foundation-stone of religion; and religion is the means by which the soul is purified of all that pollutes it. Prayer is the worship of the first cause of all things, the supreme ruler of all the world, the source of all strength. Prayer is the adoration of the one whose being is necessary.
pythagorikos:

Aleister Crowley

Aleister Crowley

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Aleister Crowley

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(Source: neopythagorean)

androfilia:

“La difalia, diphallus o DP, es una rara anormalidad congénita cuya característica principal es que el hombre que la padece tiene dospenes”. 
“Diphallia, penile duplication (PD), diphallic terata, or diphallasparatus, is a medical condition in which a male infant is born with two penises”. 
 

Why is this post here? Those experts on mythology, ancient religions and archetypal psychology may understand why the diphallia or the poliphallia is symbolically related to the god Hermes; they may understand why this is a way in which the psyche shows herself and they may understand why experiencing, imaginarily, to be one taken by an archetype under the form of this manifestation is a sign of the contact with a god. This post talks about a primitive experience I had many years ago of the god Hermes…but, until now, I have not realized about it.

androfilia:

La difaliadiphallus o DP, es una rara anormalidad congénita cuya característica principal es que el hombre que la padece tiene dospenes”. 

Diphalliapenile duplication (PD), diphallic terata, or diphallasparatus, is a medical condition in which a male infant is born with two penises”. 

 

Why is this post here? Those experts on mythology, ancient religions and archetypal psychology may understand why the diphallia or the poliphallia is symbolically related to the god Hermes; they may understand why this is a way in which the psyche shows herself and they may understand why experiencing, imaginarily, to be one taken by an archetype under the form of this manifestation is a sign of the contact with a god. This post talks about a primitive experience I had many years ago of the god Hermes…but, until now, I have not realized about it.

"If Destiny proposes to man the demand of knowing himself and the man refuses this, a negative attitude may lead him to the real dead. Since the demand would not had been proposed if he could have taken another most promising road. He has ended in a dead end from which only self-knowledge may save him. If he refuses it, there is no other open road. Generally, he won’t be conscious of his situation; and the more unconscious he be, the more exposed he will be to unexpected dangers: he will can not dodge a car rapidly enough , or, while he climbs a mountain, he will false step, or, while he is skiing, he will believe that he yet can cross a critical zone and, in a disease, he will suddenly lose the courage to live. The unconscious has thousand roads for extinguish rapidly and surprisingly a meaningless existence. Thence that the conection of unio mentalis with the motive of the dead be clear, even if death not consists of more than in the congelation of spiritual progress."

«Si el destino le plantea al hombre la exigencia de conocerse a sí mismo y se niega, una actitud negativa puede conducir a la muerte real. Pues la exigencia no le habría sido planteada si hubiera podido tomar otro camino más prometedor. Ha acabado en un callejón si salida del que ya sólo le puede salvar el autoconocimiento. Si lo rechaza, ya no le queda ningún camino abierto. Por lo general, no será consciente de su situación; y cuanto más inconsciente sea, tanto más expuesto estará a peligros imprevistos: ya no podrá esquivar con la velocidad suficiente un coche, o al escalar una montaña pisará en falso, o al esquiar creerá que todavía puede atravesar una zona crítica, y en una enfermedad perderá de repente el coraje de vivir. Lo inconsciente tiene mil caminos para extinguir rápidamente y por sorpresa una existencia sin sentido. De ahí que la conexión de la unio mentalis con el motivo de la muerte sea evidente aunque la muerte no consista más que en la congelación del progreso espiritual»

Querer experimentar Tu esencia en terrible pureza me acecha. Relatos píos que aspiran, gloriosos pero infértiles, a darnos una idea de Tu numinosidad, no bastan; quedándose cortos desesperan al centro de mi alma en confusión.

¡Insatisfecho mortalmente me encuentro cuando describen Tu terrible rostro con fuegos, rayos, centellas que arrebatan la vida! Tu ira y Tu magnificencia, imaginadas como un volcán que no se apaga y que consume el Todo, ofenden el sentimiento que albergo de Ti en el alma. ¡Pero su callarse igualmente me hace desesperar! Aquí me tienes, torturado por no poder morir en Tu presencia, por no ver Tu Rostro, por aspirar a deshacerme consumido por tu cólera. ¡Que todos esos iluminados se callen de una vez por todas! ¿Quién pensó -he ahí la insignificancia del pensamiento para tu esencia- en decir que eres intelecto puro? ¡Imbécil!

¡Inaprehensible, inefable como es, mi desesperación por verte acaso sea lo más cercano a estar ante Tu terrible presencia! ¡Odioso, como es, Tú esconderte es lo más cercano a vivirte! Por eso también te llaman Hermes. Yo lo sé, pues el único fin de esta vida mortal es ver Tu Rostro, ¿he ansiado realmente algo más? ¡Ay! Tú, ese Dios que no es ninguno, ese Dios que se revela en todos ellos, ese Dios que huye de lo que puede el humano; “no el que me enseñaron”, sino Tú, el Verdadero, Dios vivo; ese Dios que, por momentos, creo que desea hacer creer que Él mismo no existe.

Hemos interpretado la sentencia de Job: “El Señor dió y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor” pero olvidamos lo que la antecede: la afirmación de que “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá”.

No habla, pues, Job de su madre biológica, pues nadie vuelve al vientre al morir. Pero, por ejemplo, volvemos a la Tierra, pues “polvo eres…”, madre de vida y vientre que nos acoge en la muerte: del mismo vientre nacidos, al mismo vientre regresamos. Sin embargo, Job no es tan superficial como para que ello sea el sentido de lo que ha dicho.

En cuanto Job es siervo perfecto de Dios, es hombre de fe al grado de santidad. La fe, madre de cuyo vientre ha nacido para su Dios y madre a cuyo vientre regresará en su muerte, vientre donde habita Dios.

Mas su regreso es desnudo. Desnudo salió. Suponemos que en la vida anda vestido. De algo se ha de despojar al morir. Sería simplista decir que se refiere al cuerpo.

[Pendiente. Mañana]

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Oración a la vida (Gebet an das Leben) Letra: Lou…:

En torno a una exclamación de Job.

Cuando es golpeado por el Satán, Job exclama: “El Señor dió, el Señor quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!”.

Resulta extraño, sin embargo, que Job refiera primero a Dios y luego sólo al Nombre de Dios. De Dios dice las acciones; a Su Nombre dirige la alabanza. ¿Por qué no la dirige hacia Dios mismo?

Por demás, podríamos pensar que el Nombre de Dios se identifica con Dios. Eso sería cierto para el nombre real y oculto de Dios, mas este es inefable e ignoto a cualquiera. Hasta donde creemos entender lo que significa “YHWH”, “Yo soy el que soy” (sea “ser” aquí identidad o existencia), éste parece ser más una afirmación de la absoluta trascendencia de Dios, en la que no-dice Su Nombre sino que comunica que éste no es accesible; o podría ser una afirmación de su existencia como una existencia más real que la de Moisés -“Yo soy, tú no o apenas”-. Por ello, podemos decir que nadie conoce el Nombre, tal que Job no está alabando el Nombre real sino uno de los muchos “nombres” con que los judíos se referían a Dios (Sebaoth, Adonai, El; son más probabilidad “Hashem”, i.e. “El Nombre”).

De cierto, este pasaje comunica otra cosa. Job sólo conoce “nombres” de Dios y de uno de esos nombres dice “¡Qué sea bendito!”. Mas, ¿qué es ser bendito? “Bendito” es “Bien-dicho”. Bendecir es predicar el ser-bendito a lo predicado pero también realizar un acto del habla: cuando se dice “¡Bendito sea el nombre del Señor!” se bendice el “nombre” por el mismo acto, pero no a Dios porque, como lo sabe Job, el habla humana no puede afectar a Dios y porque a Dios no se puede agregar más “ser-bendito” pues Él es el Sumo Bendito. Carece de sentido decir “¡Bendito [sea] Dios!”, es una expresión que no logra nada: ni decir ni bendecir. Palabras ociosas, violación del segundo mandamiento de la Ley.

Mas, ¿no es Dios absolutamente trascendente y nada que se diga puede abarcarlo o alcanzarlo? Dios mismo no podría ser bendito porque nada se puede decir de Dios. En cambio, su “nombre” sí puede ser bendito -aunque no el Nombre-, porque su “nombre” no se identifica con él, no lo alcanza. Job, pues, bendice el “nombre” de Dios porque es lo más que puede la humana palabra.

Pero aún queda la pregunta central, que no puede ser captada sin esta desambiguación, ¿cuál es el sentido de bendecir el “nombre”?

A pesar de la trascendencia de Dios y de Su Nombre respecto al “nombre” y al hombre, debe haber alguna relación -¿de qué tipo?- entre el “nombre” y Dios y Su Nombre. Recordemos, por demás, que al Nombre de Dios se atribuían poderes mágicos. Luego, también el “nombre” debería participar en alguna medida de dicho poder. Esta hipótesis sobre relevancia si, de entre los muchos nombres de Dios, concedemos que Job refiere a “Hashem”, “El Nombre”. “Hashem” es lo más cercano a Su Nombre verdadero.

Acaso el bendecir el “nombre” sea un acto de humildad, acaso uno de apelación a la divinidad. Más probablemente: un acto que pretende actuar sobre el alma humana. Si hay una relación entre el “nombre”, “Hashem”, y el Nombre, entonces al actuar sobre el “nombre”, que yace entre los saberes del alma humana, puede atraerse sobre el alma algún beneficio divino. “¡Bendito sea el nombre del Señor!” es una exclamación propia de la teurgia.

La teurgia, para decirlo brevemente, es una actividad ritual que el hombre practica con el fin de hacer su alma lo más semejante posible a Dios, tal que sea apta para recibir su acción, acción que finalmente, por gracia, lo unirá totalmente a Él (Dios es acto puro, siempre actúa; el teurgo no obliga a actuar a Dios sino que se purifica para poder recibir la acción que siempre emana de Dios; por dicha acción Dios lo unirá místicamente a Él).

Si Dios es el Sumo Bendito y “Hashem” tiene una especial relación son Su Nombre verdadero, entonces decir “¡Bendito sea el nombre, “Hashem”, del Señor!”, es atraer sobre sí el ser-bendito, es un acto que hace al alma humana más semejante a Dios: acto teurgico. “Más semejante”, digo, porque no puede hacerlo totalmente semejante, dado que “Hashem” no es el Nombre verdadero sino algo humano, lo humano más cercano a Dios; además, algo humano que no creo el hombre sino que reveló Dios: Dios reveló el Hashem a Moisés pero no el Nombre.

Es, pues, entendible por qué Job, en el estado de sufrimiento en que estaba, bendijo el “nombre” del Señor, pues ansiaba ser lo más semejante a Dios para no ser conmovido por las desgracias que le causaba el Satán y no blasfemar; para desvincularse de la fatalidad que lo ligaba al mundo material -primer paso de la teurgia-. Job, un teurgo judío.

La teurgia, pues, tiene funciones anexas a la de la asemejarse a Dios: puede procurarnos una vida pura y virtuosa religiosa y éticamente y un manejo del sufrimiento. “El Señor dió, el Señor quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!” es, por tanto, una exclamación central de la “Scientia crucis” teurgica, de la “Scientia crucis” que ansiosamente buscamos.

Mas habría que acceder a la esencia de lo que experimentaba Job para poder determinar el lugar de su acto en la “via crucis”.

Pues tú no abandonarás mi alma en el Sheol, ni permitirás a tu Santo ver la corrupción.